Las barreras de la telemedicina

Como bien dice el artículo del TSB blog con este mismo nombre, la telemedicina nació con el impulso de las nuevas tecnologías y con el claro objetivo de eliminar las barreras que las distancias introducían a la hora de prestar asistencia. Eliminar estas barreras permitiría cumplir con el principio de justicia, uno de los pilares de la sanidad desde sus inicios tal y como manda el código hipocrático

Las posibilidades que la tecnología actual permite son muy amplias: desde realizar una llamada telefónica para consultar por el estado de salud del paciente; registrar sus signos vitales y síntomas y enviarlos a través de Internet; realizar una interconsulta médica remota para contrastar un diagnóstico allí donde no se dispone del especialista especifico; hacer llegar a los pacientes la información sobre la medicación de que deben tomar; o incluso realizar una intervención quirúrgica a distancia. En este sentido, los sistemas de telemedicina se pueden dividir en sistemas profesional-paciente o sistemas profesional-profesional.

Existen multitud de estudios donde se presentan resultados muy positivos en cuanto a impacto económico que producen estas soluciones, así como la mejora en la calidad de vida que presentan los pacientes que se benefician de la telemedicina.

Por lo tanto, los beneficios están claros y a priori, no existen barreras en profesionales y pacientes, entonces ¿dónde radican los obstáculos para la extensión generalizada en el uso de la telemedicina para la gestión remota de pacientes?

En base a la experiencia acumulada en más de 15 años trabajando en el sector y que actualmente TSB está llevando a cabo un ensayo clínico en el Hospital La Fe de Valencia, donde el 90% de los pacientes muestran su satisfacción con el uso de la herramienta NOMHADchronic y el servicio de gestión remota de pacientes que se proporciona desde el Hospital. Para TSB existen algunas claves que no deben de ser olvidadas a la hora de romper barreras para la implantación de la gestión remota de pacientes

  • Si bien la tecnología ha reducido sus costes en los últimos tiempos, una implantación extensiva de tecnología en los domicilios de los pacientes supone una alta inversión que supondrá una gran barrera inicial. Para reducir este impacto, es crucial estratificar el uso de la tecnología, identificar aquellos pacientes donde es más coste/eficiente el uso de tecnología avanzada y disminuir la intensidad de dicha tecnología según se va tratando con pacientes cuyas características no requieren dicha intensidad y donde el coste no es tan justificable.
  • No podemos olvidarnos del factor humano. Los pacientes valoran el contacto con los profesionales y requieren del mismo para conseguir su empoderamiento, su capacidad de gestionar su enfermedad por si mismos y mantenerse motivados.
  • La tecnología debe ser eficiente y adaptarse bien a los procesos de gestión remota de pacientes. La gestión de pacientes crónicos debe apoyarse en el diseño de protocolos asistenciales y guías clínicas para homogeneizar la atención y permitir mayor eficiencia en el uso de recursos asistenciales. Sistemas a apoyo a la decisión, con capacidad de ejecución de protocolos y guías clínicas, que faciliten la coordinación de los diferentes niveles asistenciales, son clave en el éxito de las iniciativas de evaluación de sistemas y programas de gestión de pacientes crónicos.
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